Crónica | Feira de Cali – Adiós Cali

ADIÓS CALI

  • 30 de dezembro de 2022, Colômbia
  • Feira de Cali, 6º Festejo
  • Matadores: Luis Bolívar (ovação, orelha e silêncio) e Emilio de Justo (ovação, silêncio e duas orelhas)
  • Ganadaria: Las Ventas del Espíritu Santo

Por lo general, el ambiente de la última corrida de una temporada está cargado de nostalgia por el recuerdo vívido de las tardes anteriores y de la ilusión de que los aficionados se reencuentren en los mismos tendidos en una próxima feria. Sin embargo, el ánimo de la tarde del 30 de diciembre estuvo también marcado por la desazón de que no se llenara la plaza de Cañaveralejo y por la incertidumbre de no saber si habrá próxima temporada en Cali, no solo por las amenazas prohibicionistas que vienen desde el Congreso, sino también porque la asistencia de público a la temporada tal vez no fue la esperada, pese a que TAUROEMOCIÓN desplegó una buena estrategia de mercadeo y comunicación y de que preparó una feria llena de interés para el aficionado.

Esa pesadez estuvo presente en el ambiente durante toda la tarde y se transformó en decepción por el juego de los toros de las Ventas del Espíritu Santo, que fueron sosos en su mayoría y sin fuerza algunos. Los dos primeros toros acusaron tanta falta de fuerza, que no podían ni con su propio cuerpo. La sosería del encierro, salvo la del sexto toro, fue causa de aburrimiento entre los aficionados. Bolívar y De Justo trataron de tapar los defectos de los animales, pero no existe fórmula para que las embestidas se llenen de alegría y transmisión.

Bolívar refrendó que es un torero poderoso, que entiende con facilidad las condiciones de los toros y que, aun sin torear muchas corridas en el año, tiene bien aprendido el oficio. A su segundo toro de la tarde le cortó una oreja, que pareció excesiva y, como iba la tarde, pudo cortar una más de su tercero, pero falló con la espada. De Justo también demostró que es un torero mandón y artista; aunque todavía son evidentes algunas secuelas del grave accidente que sufrió en Madrid en abril de este año, y que no le permiten estar al ciento por ciento de su capacidad torera, puso todo su oficio al servicio de tratar con mimo los toros que tuvo en suerte y de arrancar las orejas al sexto toro de la tarde. Sin embargo, quedó la sensación de que se trató más de una muestra de cariño de la afición y la presidencia que de un triunfo rotundo.

La faena superior de Talavante y la muy buena labor de Emilio de Justo, ambos ante toros de Juan Bernardo Caicedo. La seriedad y bien hacer de Bolívar y Adame son los recuerdos más destacados de la feria desde el punto de vista de los toreros. Paispamba y Salento destacaron en el ámbito ganadero, pues Achury, Juan Bernardo y Las Ventas decepcionaron.

La benevolencia de la presidencia y el ambiente festivo de la plaza dejó tres toros indultados, varios toreros saliendo en hombros y muchas orejas. Pero lo cierto es que el contenido de cada tarde no fue tan bueno como podría desprenderse de los titulares de prensa. Es entendible que dadas las circunstancias actuales se pretenda fortalecer a la feria de Cali dando premios para alegrar el público, pero pareciera que esa estrategia no solo es inadecuada porque confunde a la afición y resta seriedad a la plaza, sino que también llega tarde, pues difícilmente Cali volverá a tener una temporada de varios festejos como la hemos conocido hasta hoy. Ojalá me equivoque.

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